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José Matías Delgado


José Matías Delgado

Presbítero y Doctor José Matías Delgado y de León

 

Nació en la ciudad de San Salvador, el 24 de febrero de 1767, como segundo hijo del enlace matrimonial del caballero Pedro Delgado y Matamoros (ciudadano colombiano, oriundo de Panamá) y la dama guatemalteca María Ana de León, hogar en el que también vinieron a la vida Manuel, Miguel, Josefa, Juan, Francisco y Mercedes.

 

Su casa natal es, en la nomenclatura actual capitalina, la correspondiente al número 301 de la octava avenida norte y la cuarta calle oriente.

 

Inició sus estudios de Humanidades en su ciudad natal, en el convento franciscano de San Antonio (ahora Mercado Ex Cuartel). El 16 de diciembre de 1782 ingresó, becado, en el Colegio Seminario o Tridentino de la ciudad de Nueva Guatemala de La Asunción. Matriculado en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo, recibió su ordenación sacerdotal el 27 de diciembre de 1794. Mientras desarrollaba sus estudios universitarios, se desempeñó como conciliario examinador de Latinidad. En ese claustro guatemalteco obtuvo el bachillerato en Artes y las borlas doctorales en Cánones, Sacra Teología y Jurisprudencia Civil (1796), además de que dió curso a los trámites para convertirse en abogado de la Real Audiencia, lo cual obtuvo tras una pasantía de cuatro años.

 

Nombrado coadjutor gratuito de la Parroquia de San Salvador, a partir del 12 de agosto de 1797 inició sus funciones como juez eclesiástico y último comisario local del Tribunal del Santo Oficio.

 

Examinador Sinodal del Obispado de Nicaragua (5 de noviembre de 1801 y 12 de noviembre de 1812), durante estos años desarrolló una intensa labor pastoral en diversas partes del Reino de Guatemala.


En 1808 inició los trabajos de reconstrucción de la antigua Iglesia Parroquial de San Salvador (hoy Iglesia del Rosario), los cuales fueron concluídos una década más tarde.

 

Por oposición sostenida contra otros aspirantes, pasó a ser cura primero y rector de dicha Parroquia (1819), tras el fallecimiento del sacerdote y prócer independentista Nicolás Aguilar. El 22 de septiembre de este mismo año, el arzobispo guatemalteco lo nombró Vicario Provincial y Juez Eclesiástico.

 

Dirigió junto con Manuel José Arce y otros patriotas criollos el movimiento insurreccional del 5 de noviembre de 1811, fecha en que la leyenda y la tradición oral han perpetuado que fue él el que tocó, arrebato, las campanas de la Iglesia de La Merced.

 

En 1813, fue electo diputado provincial con sede en la ciudad de Nueva Guatemala, donde se desempeñaba como rector del Colegio Seminario o Tridentino y se encontraba retenido por orden arzobispal, por lo que no tuvo participación en el intento emancipador de enero de 1814.

 

Electo de nuevo como diputado provincial en septiembre de 1820, en representación de San Salvador y San Miguel, en la mañana del sábado 15 de septiembre de 1821 fue uno de los firmantes del Acta de Independencia, suscrita en la principal ciudad de la Capitanía General de Guatemala.

 

Nombrado el 28 de noviembre de 1821, se convirtió en jefe político civil, intendente y gobernador de la provincia de San Salvador, cuya jefatura detentó hasta el 8 de febrero de 1823. Desde este cargo, el 11 de enero de 1822 encabezó la protesta de la urbe sansalvadoreña contra la anexión al imperio mexicano del brigadier Agustín de Iturbide y Aramburú.

 

Como respuesta, San Salvador fue atacada por tropas de San Miguel y de México, entre abril de 1822 y el 9 de febrero de 1823. Estas acciones pusieron fin al gobierno local encabezado por Delgado, quien había hecho diversos movimientos diplomáticos internacionales durante esa gesta de defensa. Dos de los más importantes fueron solicitar una tregua al brigadier napolitano Vicente Filísola (nombre castellanizado de Vincenzo Filísola) y enviar una delegación hacia la ciudad de Washington, con el fin de solicitar la incorporación de la provincia a los Estados Unidos de Norte América.

 

Caído el Imperio del Septentrión, el Presbítero y Doctor Delgado fue electo como uno de los representantes nacionales ante el primer Congreso Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América, cónclave que se reunió en la ciudad de Guatemala a partir del 24 de junio de 1823, bajo la presidencia del prócer y sacerdote salvadoreño.

 

Reunió los fondos populares con los que se compró en Guatemala la primera imprenta oficial salvadoreña, en la cual se imprimió el Semanario político-mercantil de San Salvador, primigenio periódico salvadoreño, aparecido el 31 de julio de 1824.

 

Testimonios de sus contemporáneos lo retratan como una persona de carácter inquieto y alegre, poseedor de fácil palabra y fogosa oratoria, acreditado patriotismo, austero en sus costumbres, astuto, ambicioso, impávido, firme y justo en sus decisiones o resoluciones.

 

Gracias a las cartas, manifiestos, arengas, sermones y otros documentos políticos que de él se conservan, es posible concluir que su estilo, aunque no era pulido y revisado -quizá por las circunstancias imperantes en sus años de vida-, sí era sobrio, claro y sencillo.

 

Enredado en una acre y feroz polémica con el Arzobispo de Guatemala y las autoridades vaticanas, a causa de haber sido nombrado Obispo de San Salvador por las autoridades locales civiles (5 de mayo de 1824), el llamado “Padre Obispo” recibió las comunicaciones en que, a partir del 25 de septiembre de 1831, el Congreso salvadoreño derogó los decretos sobre la erección civil del Obispado y su correspondiente nombramiento como Obispo, sino también aquella en que las autoridades eclesiásticas de Guatemala declaraban nulo el nombramiento de Vicario Ge neral del Estado, hecho tres años antes, lo que acompañaron de la advertencia de haberle iniciado un proceso de excomunión ante las propias oficinas papales y tribunales vaticanos.

 

Se opuso a muchas de las disposiciones federales emanadas desde la presidencia ejercida por su antiguo compañero de luchas, general Manuel José Arce, en contra de quien apoyó a las provincias alzadas en armas y que, bajo la conducción del general hondureño Francisco Morazán, dieron al traste con ese primer gobierno de la Federación Centroamericana. Como resultado de esas luchas fratricidas, en 1832 emigró hacia Guatemala, tras la llamada “rota de San Salvador”, en la que el general Morazán venció y derrocó al gobierno salvadoreño.

 

 

Retornado a la capital salvadoreña y puesto al frente de su antigua parroquia, fue electo diputado ante el Congreso del Estado, que se instaló en mayo de 1832 y al cual presidió por algunas semanas. Agravada su salud, falleció en la ciudad de San Salvador, a las 20:30 horas del 12 de noviembre de 1832, en una casa cuya nomenclatura actual corresponde a la 4ª calle oriente y 8ª avenida sur.

 

Al día siguiente, su sepelio se constituyó en una verdadera manifestación popular de dolor, en la que las flores blancas y los masivos llantos acompañaron a su níveo féretro desde la Plaza Mayor (ahora Plaza Libertad) hasta su sepultura, abierta al pie del altar mayor de la Iglesia Parroquial capitalina. Como dato curioso, una lluvia de estrellas fugaces cubrió el cielo esa misma noche.

 

El 22 de enero de 1833, la Asamblea Nacional le confirió el título de Benemérito de la Patria y ordenó que un retrato suyo, pintado al óleo, fuera colocado en su salón de sesiones. Copiada y litografiada en Nueva York, en 1878, por A. Demarest, de esa pintura proceden las imágenes actuales de este sacerdote prócer.

 

En diciembre de 1878, el abogado, educador y periodista salvadoreño Rafael Reyes publicó el primer estudio biográfico del Doctor Delgado, al que siguieron los de otros intelectuales centroamericanos, como Francisco Gavidia, Carlos Meléndez Chaverri, Ramón López Jiménez, Rodolfo Barón Castro, José Salvador Guandique, Jorge Lardé y Larín y otros más.

 

A esos homenajes bibliográficos se suman un busto en mármol instalado en la Avenida Independencia (1902), una estatua donada por las colonias alemana, austríaca y suiza residentes en el país (14 de septiembre de 1913. Fue colocada al sur del Parque Arce o Plazuela de San José. El terremoto del 10 de octubre de 1986 la echó por tierra y la partió en varios pedazos). Otros homenajes al padre Delgado lo constituyen la designación de la población que resultó de la fusión de los antiguos pueblos indígenas Aculhuaca, Paleca y San Sebastián Texincal (declarada villa el 23 de octubre de 1935 y ciudad a partir del 17 de septiembre de 1968) y la nominación de una universidad privada (cuya fundación fue anunciada el 15 de septiembre de 1977), una calle y una escuela capitalinas.

 

El martes 24 de enero de 1967, la Asamblea Legislativa de El Salvador le confirió el título de “Padre de la patria centroamericana”.
 

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