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José Mariano Calderón


José Mariano Calderón

El Presbítero y Doctor José Mariano Calderón y San Martín, nació en una hacienda cercana a la ciudad de San Vicente, en una fecha indeterminada entre 1778 y 1783, en el hogar de Mariano Antonio Calderón de la Barca y Teodora de San Martín.

 

Con estudios primarios y secundarios realizados en territorios salvadoreño y guatemalteco, ingresó al Seminario Tridentino y a la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo, en la ciudad de Guatemala. El 9 de octubre de 1803 fue ordenado Presbítero por el Arzobispo Monseñor Luis Peñalver y Cárdenas y poco después se doctoró en Derecho Civil y Canónico, lo que le permitió presentarse a los trámites y exámenes correspondientes para ser abogado de la Real Audiencia.

 

Reconocido por sus altas capacidades intelectuales, religiosas, legales y humanas, rechazó un alto puesto que le fue ofrecido en el Obispado guatemalteco, así como la Mitra que le ofreció la Corte madrileña, en agradecimiento por su defensa local del imperio español durante la invasión de las tropas napoleónicas.

 

Coadjutor del párroco de Metapán durante algún tiempo, en junio de 1810 pasó a Zacatecoluca como cura beneficiado, cargo que obtuvo por oposición frente a otros candidatos, que buscaban sustituir al también Presbítero y prócer independentista Mariano Antonio de Lara y Aguilar. Estimulado por los sucesos emancipadores de noviembre de 1811, se adhirió al ritmo de los tiempos y predicó entre sus feligreses a favor de la libertad, a lo que le dió continuidad en los años venideros.

 

Devoto de la Virgen de Dolores y de San Bernardo, el 13 de julio de 1820 fue nombrado cura colado de la zona de los Texacuangos, plaza religiosa en la que laboró, con algunas interrupciones, desde septiembre de ese año hasta el día de su muerte.

 

Al año siguiente fue electo, por el partido electoral de Chiquimula, como integrante de la Diputación Provincial del Reino de Guatemala, en cuyo carácter fue la suya la tercera firma que se estampó en el Acta de Independencia del 15 de septiembre de ese año. Después, se convirtió en integrante del primer gobierno de la Centro América independiente, presidido por el último capitán general de España en el Reino de Guatemala, Gabino Gaínza.

 

Tras suscribir el acta de anexión de las provincias ístmicas al Imperio Mexicano del Septentrión (5 de enero de 1822), retornó a las labores sacerdotales en su parroquia, aunque investido ya con el nombramiento pontificio de Protonotario Apostólico.

 

Durante la invasión mexicana a San Salvador, abrió las puertas de su parroquia a los refugiados y perseguidos por las fuerzas del brigadier napolitano Vicente Filísola (nombre castellanizado de Vincenzo Filísola), a los que suministró techo y asistencia completa de alimentos y medicinas.

 

Tras la caída del sueño imperial del brigadier mexicano Agustín de Iturbide, en 1823 llegó de nuevo a ciudad de Guatemala, en su carácter de representante electo por Chalatenango para el primer Congreso Nacional de las antiguas provincias españolas, entidad política que declaró la independencia absoluta de las Provincias Unidas del Centro de América de España, México o cualquier otra potencia del mundo.

 

Del 5 de marzo al 17 de abril de 1824 se desempeñó como presidente del primer Congreso Constituyente del Estado de El Salvador, al que llegó electo como diputado por San Salvador.

 

Aunque esa primera Asamblea Constituyente inició sus funciones el día viernes 5 de marzo de ese año, según decreto comunicado por los diputados secretarios Ramón Meléndez y Carlos Antonio Meany, su solemne instalación pública tuvo lugar hasta en la mañana del domingo 14, cuando fueron celebrados actos religiosos y civiles en la Iglesia Parroquial de San Salvador (hoy Iglesia del Rosario) y en la sede del Congreso, situada en la amplia manzana del antiguo convento e iglesia de San Francisco, predio ocupado en la actualidad por el Mercado Municipal de Artesanías o Ex Cuartel.

 

El 21 de abril del mismo año, ese cuerpo colegiado eligió como primer Jefe del Estado salvadoreño al independentista Juan Manuel Rodríguez, quien una vez depositado el mando supremo en las venideras autoridades asumió la presidencia de la Constituyente del 1 al 30 de octubre de 1824.

 

Pocos meses después, ese primigenio Congreso Constituyente -puesto ya bajo las sucesivas presidencias del también Presbítero José María Sagastume, Manuel Romero, el coronel hondureño Joaquín de San Martín (Comayagua, 1770-Amayo, 1854), el ciudadano español Benito González Martínez (Vigo, 1776-San Salvador, 1852) y el sacerdote Miguel José de Castro y Lara- redactó, discutió, promulgó y sancionó la primera Carta Magna del país, cuyo borrador fue responsabilidad creativa del Doctor Pedro Molina y el Licenciado José Damián Villacorta.

 

Opuesto al nombramiento civil de José Matías Delgado como primer Obispo de San Salvador, el Presbítero Calderón volvió a ocupar su parroquia y falleció en Santiago Texacuangos, el 9 de abril de 1826. Su muerte se encuentra asentada en los libros municipales del lugar, en cuya iglesia fueron sepultados sus restos mortales, tal y como lo señala una placa que fue instalada en la fachada por la Academia Salvadoreña de la Historia, en 1950.

 

La escuela de niñas de la localidad donde reposan para siempre los restos de este prócer centroamericano fue bautizada con su nombre.

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