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Domingo Antonio de Lara


Domingo Antonio de Lara

Don Domingo Antonio de Lara y Aguilar nació en San Salvador, el 30 de agosto de 1783, en el hogar formado desde el 11 de marzo de 1773 por el exalcalde ordinario, regidor y alférez real Domingo Antonio de Lara, León, Mogrovejo y Ladrón de Guevara (1740-enero.1797) y Ana Petrona de Aguilar (San Salvador, 1754-23.noviembre.1784), hermana de los sacerdotes Nicolás, Manuel y Vicente Aguilar.

 

Fueron sus hermanos el sacerdote Mariano Antonio (¿Cuscatancingo?, febrero de 1774-¿Olocuilta?, 13.agosto.1843) y Antonia Inés (San Salvador, 21.enero.1782-Zacatecoluca, 30 de octubre de 1845), quien en 1800 contrajo matrimonio con el coronel, alférez real, corregidor y alcalde vicentino Rafael de Molina y Cañas. Huérfanos de madre a cortas edades, fueron criados por su abuela materna, Isabel de Nava de Aguilar, y por su tío Nicolás Aguilar.

 

Desde 1795, el joven Domingo Antonio fue estudiante de Filosofía en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos, en la ciudad de Guatemala, donde destacó en el aprendizaje de ciencias naturales y humanidades, bajo la supervisión del deán García Redondo y del rector Manuel Antonio Bouzas. Por ello, no resulta extraño que, a inicios del siglo XIX y a bordo de un primitivo planeador de su invención, haya realizado los tres primeros vuelos salvadoreños desde las torres de la iglesia de San Jacinto, al final de los cuales una ráfaga de viento hizo que se fracturara uno de sus brazos, por lo que, ante el ruego de su familia, desistió de más ensayos.

 

Abandonados los estudios a causa de requerirse su presencia en la capital de la Intendencia de San Salvador, cambió sus apuntes universitarios por una vida de campo, dedicada casi por completo a la administración de los obrajes de añil de su familia, aunque no por ello desistió del cultivo de la poesía y de la música.

 

El 4 de mayo de 1811 se casó con Manuela Antonia de Arce y Fagoaga (San Salvador, 23.junio.1783-¿?), hermana de Manuel José Arce. Procrearon a Antonia (casada con Antonio Rubio, es ascendiente de las familias guatemaltecas Valladares y Aycinena, Arce y Valladares y muchas más) y a Domina Josefa (enlazada en matrimonio con su pariente lejano Antonio Díaz Durán y Aguilar, es ascendiente de las familias guatemaltecas Díaz Durán Mollinedo, Díaz Durán Arévalo, Gomar Díaz Durán y otras).

 

En septiembre de 1811, viajó a las localidades salvadoreñas de San Vicente y Zacatecoluca, con el fin de involucrar a destacados lugareños en los movimientos conspiradores que conducirían a la jornada libertaria del 5 de noviembre de ese mismo año. Por su participación directa en ese primer grito independentista, sufrió prisión durante varios meses. Una vez libre, tomó parte activa en la revuelta independentista del 24 de enero de 1814 y escapó, herido de bala, de la persecución de las autoridades españolas, para refugiarse en la hacienda de Juan Aranzamendi. Sin sanar del todo de sus heridas, fue capturado el 7 de mayo de ese mismo año, en compañía de su hermano Mariano y de su sobrino Joaquín López y Lara.

 

El 17 de mayo de 1817 fue condenado a sufrir ocho años de prisión en las cárceles de El Morro (La Habana, Cuba), pero gracias a las gestiones hechas por su esposa fue indultado en junio de 1818 y excarcelado al año siguiente.

 

Al salir de su encierro, se dedicó a seguir en la lucha criolla por la emancipación centroamericana de España, coronada mediante el acta guatemalteca del 15 de septiembre de 1821. Tras la proclamación de la independencia regional, junto con Juan Manuel Rodríguez y otros patriotas fueron aprehendidos y transportados hacia Guatemala, mientras San Salvador se encontraba dominada por el párroco conservador José Ignacio Saldaña y el último intendente de España, Pedro Barriere, quienes aceptaban la emancipación con pretensiones anexionistas a México. En consecuencia, quienes dominaban la urbe recelaban de los próceres republicanos, por lo cual decidieron prenderlos y remitirlos a la capita guatemalteca. En Santa Ana, Castro y Lara y su grupo fueron liberados por el nuevo gobernante provincial de la San Salvador libre, Presbítero y Doctor José Matías Delgado.

 

En 1822 fue electo alcalde segundo de la ciudad de San Salvador y diputado del Congreso Provincial de San Salvador. Fue uno de los dirigentes de primera línea durante la lucha política y armada en contra el brigadier italiano Vicente Filísola (Vincenzo Filísola, 1789-1850), quien encabezaba a las tropas imperiales mexicanas que ocuparon San Salvador entre 1822 y 1823, sitio durante el cual tomó de su propio patrimonio económico para premiar al artillero nacional Cruz Cuéllar, cuya destreza en el tiro lograra desbaratar a uno de los cañones enemigos.

 

Después, el prócer de Lara no aceptó la candidatura para Jefe de Estado que se le propuso y se retiró a la vida privada, en la comodidad de su hacienda.

 

Una década más tarde, retornó a la escena política como intendente general de Hacienda del Estado de El Salvador. Su actitud moderada y sus dotes personales le valieron ser escogido como diputado presidente del Poder Legislativo desde el 6 de agosto al 8 de septiembre de 1832.

 

Desde 1834 hasta 1836, se desempeñó como consejero de Estado y senador nacional ante el Congreso Federal.

 

Viudo, sus hijas Antonia y Dominga Josefa fueron su único soporte en los años finales de su existencia, la cual finalizó entre 1837 y 1844, quizá en la hacienda Toma de Agua, legada a él por su tío, el Presbítero Manuel Aguilar, aunque versiones familiares no confirmadas fijan en la ciudad de Antigua Guatemala el sitio de su fallecimiento y sepultura, en una cripta prestada por una familia amiga.
 

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