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Antonio José Cañas


Antonio José Cañas

El Doctor Antonio José Cañas nació en San Vicente de Austria y Lorenzana, el 26 de octubre de 1785, en el hogar de Manuel Mariano de Cañas y Mariana Asunción de Quintanilla. Tras iniciar sus estudios con un pariente suyo, el párroco local Doctor Manuel Antonio de Molina y Cañas, dió continuidad a su formación en el claustro de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos (Guatemala), de la que obtuvo el doctorado en Derecho Civil.

 

Casado con Ignacia Merino de Castro, este promotor de la independencia centroamericana fue electo miembro de la Junta Provincial Salvadoreña (noviembre de 1821), vocal de la primera Junta de Gobierno establecida en El Salvador (enero de 1822) y segundo comandante de las armas nacionales frente a la invasión del Imperio de México. Cofundador del ejército salvadoreño, en esa campaña bélica obtuvo sus galones de coronel.

 

Electo diputado por San Vicente ante el Congreso Constituyente de Centro América, reunido en Guatemala (1823), en febrero de 1824 fue designado como el primer ministro plenipotenciario y enviado extraordinario de las Provincias Unidas del Centro de América ante el gobierno de los Estados Unidos de América, con el que suscribió un tratado de reconocimiento y amistad (5 de diciembre de 1824) y obtuvo apoyo para Manuel José Arce en sus intentos de liberación de Cuba y otras islas caribeñas.

 

Vuelto a El Salvador en 1828, fue nombrado ministro del gobierno federal y después fue electo Jefe de Estado de El Salvador, de cuyo cargo no tomó posesión debido a las maniobras electorales fraudulentas desarrolladas por el gobernante Mariano Prado, que anuló los resultados alcanzados.

 

Diputado ante el congreso estatal de 1830, sostuvo la necesidad de introducir reformas en la Carta Magna federal, lo que le acarreó la enemistad de Morazán y sus allegados. presidente de las legislaturas ordinarias de 1831 y 1832, continuó con su empeño de lograr dichas reformas en las bases mismas del sistema confederado implantado en suelo centroamericano.

 

Ante la agresividad y belicosidad emanada del régimen morazánico, el 3 de febrero de 1832 fue designado comandante en jefe del ejército en el teatro de Operaciones, aunque detentó el cargo por poco tiempo, pues renunció en aras de la paz regional y para no atraer más las antipatías del gobernante federal sobre el suelo salvadoreño. Por ello, se entregó a la lucha bélica con un humilde rango militar, en posesión del cual tomó parte en el sitio y derrota de San Salvador (abril de 1832) por parte de las tropas federales.

 

Junto con las demás personas del gobierno salvadoreño, fue capturado, trasladado a prisión en la ciudad de Guatemala, sometido a juicio y condenado por el denominado Gran Jurado Federal, que con leyes especiales de efectos retroactivos lo condenó al destierro por espacio de cuatro años.

 

Vuelto al suelo nativo, fue electo Consejero de Estado, en cuyo concepto ejerció el poder ejecutivo nacional, en mayo de 1839, para después entregarlo al general Morazán, quien lo mantuvo a su lado como designado a la Jefatura del estado salvadoreño, aunque después lo redujo a prisión preventiva, en los momentos de enfrentamiento militar entre Morazán y el guatemalteco Rafael Carrera, quien derrotó al hondureño en marzo de 1840.

 

Tras salir de la cárcel, el prócer Cañas retomó el poder ejecutivo salvadoreño y gestionó para que los ejércitos centroamericanos abandonaran el territorio del estado. Para restablecer la estabilidad institucional y fortalecer a los poderes nacionales, convocó a una Asamblea Constituyente, que entre 1840 y 1841 reorganizó al país, proclamó a Cañas como Jefe Provisorio del estado y redactó una nueva y más amplia Constitución Política, donde fueron sentadas las bases del régimen republicano nacional y se dió apertura a la libertad de cultos.

 

Durante ese tiempo de gestión administrativa, Cañas retomó los trámites internacionales para la erección eclesiástica de la diócesis sansalvadoreña, estableció las bases para la Universidad y el preuniversitario Colegio Nacional de la Asunción, reorganizó al diezmado ejército nacional, inició la recopilación de las leyes patrias, restauró la economía y mostró la senda para el respeto integral de la independencia de los poderes públicos y la vigencia del estado de derecho, donde no tuvieron cabida las persecuciones y represiones en contra de la facción morazánica vencida.

 

Ese último punto causó que las fuerzas reaccionarias salvadoreñas, vinculadas con el general Francisco Malespín y el estadista hondureño Juan Lindo, quienes armaron una conjura para derrocar a Cañas, ante cuya presión el gobernante cedió el 20 de septiembre de 1841.

 

Electo delegado salvadoreño ante la Convención Nacional tripartita que reorganizaría la Patria Grande centroamericana, en 1842 fue designado Senador y presidente de su respectiva cámara legislativa, desde donde surgió la propuesta de que aceptara la presidencia del Poder Ejecutivo salvadoreño, algo que rechazó de plano, aunque sí asumió los destinos del Ministerio de Guerra y Hacienda.

 

En la localidad de Chinandega (Nicaragua), el 3 de mayo de 1842 la Convención Nacional tripartita lo eligió presidente provisional del Poder Ejecutivo de los Estados Confederados, con sede en la ciudad salvadoreña de San Vicente, en cuyas funciones permaneció hasta julio de ese mismo año. Dos meses después, fue electo Vicejefe del estado salvadoreño, cargo del que también dimitió, debido a que lo ponía en la tentación de ocupar de nuevo el solio ejecutivo nacional.

 

Empeñado en sus esfuerzos por restablecer la federación regional, falleció en su hacienda “El Joco”, situada cerca de San Vicente, el 24 de febrero de 1844.
 

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