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José Matías Delgado
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: large;"><strong>Presbítero y Doctor José Matías Delgado y de León (1767-1832)</strong></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Nació en la ciudad de San Salvador, el 24 de febrero de 1767, como segundo hijo del enlace matrimonial del caballero Pedro Delgado y Matamoros (ciudadano colombiano, oriundo de Panamá) y la dama guatemalteca María Ana de León, hogar en el que también vinieron a la vida Manuel, Miguel, Josefa, Juan, Francisco y Mercedes.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Su casa natal es, en la nomenclatura actual capitalina, la correspondiente al número 301 de la octava avenida norte y la cuarta calle oriente. Inició sus estudios de Humanidades en su ciudad natal, en el convento franciscano de San Antonio (ahora Mercado Ex Cuartel). El 16 de diciembre de 1782 ingresó, becado, en el Colegio Seminario o Tridentino de la ciudad de Nueva Guatemala de La Asunción. Matriculado en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo, recibió su ordenación sacerdotal el 27 de diciembre de 1794. Mientras desarrollaba sus estudios universitarios, se desempeñó como conciliario examinador de Latinidad. En ese claustro guatemalteco obtuvo el bachillerato en Artes y las borlas doctorales en Cánones, Sacra Teología y Jurisprudencia Civil (1796), además de que dió curso a los trámites para convertirse en abogado de la Real Audiencia, lo cual obtuvo tras una pasantía de cuatro años. Nombrado coadjutor gratuito de la Parroquia de San Salvador, a partir del 12 de agosto de 1797 inició sus funciones como juez eclesiástico y último comisario local del Tribunal del Santo Oficio. Examinador Sinodal del Obispado de Nicaragua (5 de noviembre de 1801 y 12 de noviembre de 1812), durante estos años desarrolló una intensa labor pastoral en diversas partes del Reino de Guatemala.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">En 1808 inició los trabajos de reconstrucción de la antigua Iglesia Parroquial de San Salvador (hoy Iglesia del Rosario), los cuales fueron concluidos una década más tarde. Por oposición sostenida contra otros aspirantes, pasó a ser cura primero y rector de dicha Parroquia (1819), tras el fallecimiento del sacerdote y prócer independentista Nicolás Aguilar. El 22 de septiembre de este mismo año, el arzobispo guatemalteco lo nombró Vicario Provincial y Juez Eclesiástico. Dirigió junto con Manuel José Arce y otros patriotas criollos el movimiento insurreccional del 5 de noviembre de 1811, fecha en que la leyenda y la tradición oral han perpetuado que fue él el que tocó, arrebato, las campanas de la Iglesia de La Merced.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">En 1813, fue electo diputado provincial con sede en la ciudad de Nueva Guatemala, donde se desempeñaba como rector del Colegio Seminario o Tridentino y se encontraba retenido por orden arzobispal, por lo que no tuvo participación en el intento emancipador de enero de 1814. Electo de nuevo como diputado provincial en septiembre de 1820, en representación de San Salvador y San Miguel, en la mañana del sábado 15 de septiembre de 1821 fue uno de los firmantes del Acta de Independencia, suscrita en la principal ciudad de la Capitanía General de Guatemala. Nombrado el 28 de noviembre de 1821, se convirtió en jefe político civil, intendente y gobernador de la provincia de San Salvador, cuya jefatura detentó hasta el 8 de febrero de 1823. Desde este cargo, el 11 de enero de 1822 encabezó la protesta de la urbe sansalvadoreña contra la anexión al imperio mexicano del brigadier Agustín de Iturbide y Aramburú. Como respuesta, San Salvador fue atacada por tropas de San Miguel y de México, entre abril de 1822 y el 9 de febrero de 1823. Estas acciones pusieron fin al gobierno local encabezado por Delgado, quien había hecho diversos movimientos diplomáticos internacionales durante esa gesta de defensa. Dos de los más importantes fueron solicitar una tregua al brigadier napolitano Vicente Filísola (nombre castellanizado de Vincenzo Filísola) y enviar una delegación hacia la ciudad de Washington, con el fin de solicitar la incorporación de la provincia a los Estados Unidos de Norte América. Caído el Imperio del Septentrión, el Presbítero y Doctor Delgado fue electo como uno de los representantes nacionales ante el primer Congreso Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América, cónclave que se reunió en la ciudad de Guatemala a partir del 24 de junio de 1823, bajo la presidencia del prócer y sacerdote salvadoreño. Reunió los fondos populares con los que se compró en Guatemala la primera imprenta oficial salvadoreña, en la cual se imprimió el Semanario político-mercantil de San Salvador, primigenio periódico salvadoreño, aparecido el 31 de julio de 1824.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Testimonios de sus contemporáneos lo retratan como una persona de carácter inquieto y alegre, poseedor de fácil palabra y fogosa oratoria, acreditado patriotismo, austero en sus costumbres, astuto, ambicioso, impávido, firme y justo en sus decisiones o resoluciones. Gracias a las cartas, manifiestos, arengas, sermones y otros documentos políticos que de él se conservan, es posible concluir que su estilo, aunque no era pulido y revisado -quizá por las circunstancias imperantes en sus años de vida-, sí era sobrio, claro y sencillo. Enredado en una acre y feroz polémica con el Arzobispo de Guatemala y las autoridades vaticanas, a causa de haber sido nombrado Obispo de San Salvador por las autoridades locales civiles (5 de mayo de 1824), el llamado &ldquo;Padre Obispo&rdquo; recibió las comunicaciones en que, a partir del 25 de septiembre de 1831, el Congreso salvadoreño derogó los decretos sobre la erección civil del Obispado y su correspondiente nombramiento como Obispo, sino también aquella en que las autoridades eclesiásticas de Guatemala declaraban nulo el nombramiento de Vicario General del Estado, hecho tres años antes, lo que acompañaron de la advertencia de haberle iniciado un proceso de excomunión ante las propias oficinas papales y tribunales vaticanos. Se opuso a muchas de las disposiciones federales emanadas desde la presidencia ejercida por su antiguo compañero de luchas, general Manuel José Arce, en contra de quien apoyó a las provincias alzadas en armas y que, bajo la conducción del general hondureño Francisco Morazán, dieron al traste con ese primer gobierno de la Federación Centroamericana. Como resultado de esas luchas fratricidas, en 1832 emigró hacia Guatemala, tras la llamada &ldquo;rota de San Salvador&rdquo;, en la que el general Morazán venció y derrocó al gobierno salvadoreño. Retornado a la capital salvadoreña y puesto al frente de su antigua parroquia, fue electo diputado ante el Congreso del Estado, que se instaló en mayo de 1832 y al cual presidió por algunas semanas. Agravada su salud, falleció en la ciudad de San Salvador, a las 20:30 horas del 12 de noviembre de 1832, en una casa cuya nomenclatura actual corresponde a la 4&ordf; calle oriente y 8&ordf; avenida sur. Al día siguiente, su sepelio se constituyó en una verdadera manifestación popular de dolor, en la que las flores blancas y los masivos llantos acompañaron a su níveo féretro desde la Plaza Mayor (ahora Plaza Libertad) hasta su sepultura, abierta al pie del altar mayor de la Iglesia Parroquial capitalina. Como dato curioso, una lluvia de estrellas fugaces cubrió el cielo esa misma noche. El 22 de enero de 1833, la Asamblea Nacional le confirió el título de Benemérito de la Patria y ordenó que un retrato suyo, pintado al óleo, fuera colocado en su salón de sesiones. Copiada y litografiada en Nueva York, en 1878, por A. Demarest, de esa pintura proceden las imágenes actuales de este sacerdote prócer.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">En diciembre de 1878, el abogado, educador y periodista salvadoreño Rafael Reyes publicó el primer estudio biográfico del Doctor Delgado, al que siguieron los de otros intelectuales centroamericanos, como Francisco Gavidia, Carlos Meléndez Chaverri, Ramón López Jiménez, Rodolfo Barón Castro, José Salvador Guandique, Jorge Lardé y Larín y otros más. A esos homenajes bibliográficos se suman un busto en mármol instalado en la Avenida Independencia (1902), una estatua donada por las colonias alemana, austríaca y suiza residentes en el país (14 de septiembre de 1913. Fue colocada al sur del Parque Arce o Plazuela de San José. El terremoto del 10 de octubre de 1986 la echó por tierra y la partió en varios pedazos). Otros homenajes al padre Delgado lo constituyen la designación de la población que resultó de la fusión de los antiguos pueblos indígenas Aculhuaca, Paleca y San Sebastián Texincal (declarada villa el 23 de octubre de 1935 y ciudad a partir del 17 de septiembre de 1968) y la nominación de una universidad privada (cuya fundación fue anunciada el 15 de septiembre de 1977), una calle y una escuela capitalinas. El martes 24 de enero de 1967, la Asamblea Legislativa de El Salvador le confirió el título de &ldquo;Padre de la patria centroamericana&rdquo;.</span></p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;">Bibliografía: Texto y foto tomados del libro Historia de la Asamblea Legislativa, <a href="http://asamblea.gob.sv/asamblea-legislativa/historia/Tomo_I_Historia_AsambleaLegislativa.pdf" target="_blank">Tomo I.</a></p>
Nicolás Aguilar
<p style="text-align: center;"><strong><span style="font-size: large;">Presbítero y Doctor Nicolás Aguilar (1742-1818)</span></strong></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">El Padre Nicolás fue uno de los rebeldes más radicales en la lucha contra el dominio español. Líder indiscutible de la insurrección de noviembre de 1811, tuvo una acción destacada en el segundo movimiento de San Salvador en enero de 1814. Por este motivo se le hizo prisionero y fue confinado a su hacienda de &ldquo;La Toma&rdquo; en Quezaltepeque. El insigne revolucionario ya no vio el gran suceso de la Independencia, pues murió en 1818. </span></p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: smaller;">Bibliografía: Investigación realizada por la Academia Salvadoreña de Historia, que fundamentó el Decreto en el que se reconoce a los Próceres de la Independencia de El Salvador.</span></p>
Manuel Aguilar
<p style="text-align: center;"><strong><span style="font-size: large;">Presbítero y Doctor Manuel Aguilar (1750-1819)</span></strong></p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: medium;">Hermano de Don Nicolás, este Prócer denunció constantemente los abusos y arbitrariedades del gobierno colonial. En noviembre de 1811 estaba prisionero en Guatemala y esta noticia precipitó la insurrección conocida como &ldquo;Primer Grito de Independencia&rdquo; en San Salvador. Comprometido en el alzamiento de enero de 1814, predicó un célebre sermón que lo convierte en el primer gran defensor de los derechos humanos en El Salvador. Como castigo por su prédica fue enviado prisionero a Guatemala. Salió libre hasta 1818, para morir en aquella ciudad el 25 de mayo de 1819.</span></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Bibliografía: Investigación realizada por la Academia Salvadoreña de Historia, que fundamentó el Decreto en el que se reconoce a los Próceres de la Independencia de El Salvador.</p>
Vicente Aguilar
<p style="text-align: center;"><strong><span style="font-size: large;">Presbítero Vicente Aguilar (1746-1818)</span></strong></p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: medium;">Hermano de los Padres Nicolás y Manuel. Participó en las luchas independentistas, gran suceso que tampoco vivió, pues falleció a principios de 1818.</span></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Bibliografía: Investigación realizada por la Academia Salvadoreña de Historia, que fundamentó el Decreto en el que se reconoce a los Próceres de la Independencia de El Salvador.</p>
Manuel José Arce
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: large;"><strong>General Manuel José Arce y Fagoaga</strong></span></p><p style="text-align: center;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Diputado por San Salvador.&nbsp;Vino al mundo en la ciudad de San Salvador, el primer día de 1787, en el hogar formado desde el 8 de mayo de 1782 por Antonia Fagoaga de Aguilar (San Salvador, 12 mayo 1862/30 junio 1805) y Bernardo José de Arce y León (San Salvador, 20 agosto 1754/diciembre 1812), primo hermano del Presbítero y Doctor José Matías Delgado.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Enviado en 1801 para que se educara con esmero en la capital de la antigua Capitanía General de Guatemala, se bachilleró en Filosofía del Colegio de San Francisco Borja. Inició estudios de medicina en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo, los que interrumpió hacia 1807, debido a que la salud de su padre le demandó hacerse cargo de la administración de las haciendas familiares &ldquo;San Diego&rdquo; y &ldquo;San Lucas&rdquo;, en las cercanías de Suchitoto.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Familiares y amistades lo apodaron &ldquo;El chato&rdquo;, irónico término para alguien cuyo apéndice nasal era prominente.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">En diciembre de 1808 y en la urbe san salvadoreña, contrajo matrimonio con su prima María Felipa de Aranzamendi y Palomo, con quien procreó a José Bernardo (nacido en San Salvador, en septiembre de 1812), Salvador (fallecido en México, hacia 1830), Jacinta, Juana Josefa Francisca (nacida en la ciudad de Guatemala, el 3 de octubre de 1827), Isabel, Clara (fallecida en Guatemala, el 15 de agosto de 1826, a los cuatro años de edad), José María (nacido en Guatemala, el 20 de marzo de 1826), casado con Ana Roca, procreó a su vez a Manuel José y Juan José), Bernardo (muerto en el hospital santaneco, hacia 1932), Teresa, Delfina y Ana.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Formó parte de los organizadores de las conspiraciones libertarias del 5 de noviembre de 1811 y el 22 de enero de 1814. Debido a esas acciones, se le abrió proceso judicial el 5 de mayo de 1815, por el cual fue capturado y condenado a cinco años de prisión, los que lo afectaron en su salud e intereses económicos, pero no en su ánimo por la libertad centroamericana.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Libre a partir de 1818, luego de la independencia, formó parte de los opositores a la anexión al imperio mexicano (1822-1823), al grado tal que no solo cumplió con su papel militar en la defensa de San Salvador frente a las tropas imperialistas mexicanas del brigadier napolitano Vincenzo Filisola, sino que formó parte de la delegación diplomática salvadoreña que marchó al puerto de Boston y a Washington D. C. para solicitar la unión de El Salvador a los Estados Unidos de América. El 18 de octubre de 1823 salió de Nueva York rumbo al puerto mexicano de Tampico, donde se entregó con furor a organizar una expedición militar para lograr la independencia de Cuba, la cual finalmente se vio frustrada por falta de personal adecuado y recursos financieros.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">El 4 de octubre de 1823 fue electo, en ausencia, como miembro del Triunvirato Ejecutivo Centroamericano, reunido en la ciudad de Guatemala. Vuelto de Estados Unidos, asumió dicho cargo en marzo de 1824 y en uso del mismo se dirigió a realizar la pacificación de Nicaragua, efectuada sin disparar un solo fusil en enero de 1825.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Militante del partido liberal, el 26 de abril de 1825 fue electo como primer presidente de las Provincias Unidas del Centro de América, cargo en el que permaneció del 9 de mayo de ese año hasta el 14 de febrero de 1828, cuando al desatarse la guerra civil entre los estados componentes de la Federación Centroamericana fue despojado de sus bienes en la ciudad de Santa Ana, obligado a marchar a la ciudad de Guatemala, donde fue encarcelado y exiliado hacia Nueva Orleáns, a bordo de la goleta &ldquo;Albany Packet&rdquo;, en septiembre de 1829.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Residente en México, dio a prensas las 203 páginas de sus Memorias autobiográficas y analíticas, publicadas en 1830 por la imprenta de Galván a cargo de Mariano Arévalo, con fondos provistos por el intelectual salvadoreño Enrique Hoyos (1810-1859).</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Residente en Acapulco por tres meses, después pasó a San Cristóbal de Las Casas (Chiapas), lugar donde permaneció del 12 de agosto al 4 de noviembre de 1831, para luego ir a residir a Escuintla, Tonalá y Tuxtla Chico, localidades de Soconusco donde en 1832 organizó una expedición militar contra el gobierno federal de Francisco Morazán, pero fue derrotado el 24 de febrero.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Reunido con su familia en San Juan del Río, se dedicó a labores agrícolas en la hacienda de Galindo (&iquest;Querétaro?). Regresó a San Salvador a fines de 1842 y el 5 de enero del año siguiente sugirió al gobierno salvadoreño que lo apoyara en la realización de un proyecto que había gestado en 1831: la construcción del canal interoceánico en Nicaragua, con el fin de promover un activo comercio internacional y la inserción plena del istmo en la cultura occidental.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Aunque retornó al país con el afán de no participar más en luchas políticas, pronto fue perseguido y tuvo que emigrar a Honduras y Guatemala, desde donde dirigió en abril y mayo de 1844 algunos intentos armados para derrocar al General Francisco Malespín (1844), a quien acusó de haber fraguado un atentado en su contra, en abril de 1843. Regresó a país a mediados de 1845.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Cuando el gobierno salvadoreño presidido por el licenciado Eugenio Aguilar decidió reorganizar a las milicias nacionales -fundadas por Arce el 7 de mayo de 1824, germen de un ejército más profesional-, creó la plaza de inspector General, la cual fue desempeñada inicialmente por el General Arce, aunque la dejó a los pocos meses, aquejado por quebrantos de salud.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Retirado a la vida privada, entre el 15 de septiembre y el 9 de diciembre de 1846 redactó sus Breves indicaciones para la reorganización de Centro América (San Salvador, 1847) Murió en San Salvador, a las tres de la tarde del 14 de diciembre de 1847, en la más completa pobreza. Con asistencia popular y de las altas autoridades del gobierno, sus restos -amortajados con el sayal de terciario de la Orden de San Francisco- fueron sepultados en la antigua Iglesia de La Merced, desde donde en mayo de 2004 fueron trasladados al nuevo monumento a los próceres, edificado en la zona intermedia entre el Museo Militar del Cuartel &ldquo;El Zapote&rdquo; y la ex Casa Presidencial, en el barrio capitalino de San Jacinto.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Mediante un decreto legislativo, el 28 de noviembre de 1947 se elevó a la categoría de ciudad a la villa de El Chilamatal, localidad de tránsito entre Nueva San Salvador y Santa Ana que a partir de ese momento cambió su nombre por el de Ciudad Arce, en homenaje a este militar y pensador de la independencia y federación centroamericanas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Su vida y su obra merecieron diversos estudios a lo largo del siglo XX, redactados por intelectuales centroamericanos como el costarricense Carlos Meléndez Chaverri, los guatemaltecos Manuel Valladares Rubio y Ramón A. Salazar y los salvadoreños Francisco Gavidia, Víctor Jeréz, Miguel Ángel García, Jorge Lardé y Larín y Adolfo Bonilla.</span></p><p style="text-align: justify;"><br />Bibliografía: Texto y foto tomados del libro Historia de la Asamblea Legislativa, Tomo I.</p><p style="text-align: justify;"><br />&nbsp;</p>
Domingo Antonio de Lara
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: large;"><strong>Domingo Antonio de Lara</strong></span></p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Nació en San Salvador, el 30 de agosto de 1783. Desde 1795, el joven Domingo Antonio fue estudiante de Filosofía en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos, en la ciudad de Guatemala, donde destacó en el aprendizaje de ciencias naturales y humanidades, bajo la supervisión del deán García Redondo y del rector Manuel Antonio Bouzas. Por ello, no resulta extraño que, a inicios del siglo XIX y a bordo de un primitivo planeador de su invención, haya realizado los tres primeros vuelos salvadoreños desde las torres de la iglesia de San Jacinto, al final de los cuales una ráfaga de viento hizo que se fracturara uno de sus brazos, por lo que, ante el ruego de su familia, desistió de más ensayos.<br />&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Abandonados los estudios a causa de requerirse su presencia en la capital de la Intendencia de San Salvador, cambió sus apuntes universitarios por una vida de campo, dedicada casi por completo a la administración de los obrajes de añil de su familia, aunque no por ello desistió del cultivo de la poesía y de la música.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"><br />El 4 de mayo de 1811 se casó con Manuela Antonia de Arce y Fagoaga, hermana de Manuel José Arce. Procrearon a Antonia (casada con Antonio Rubio, es ascendiente de las familias guatemaltecas Valladares y Aycinena, Arce y Valladares y muchas más) y a Domina Josefa (enlazada en matrimonio con su pariente lejano Antonio Díaz Durán y Aguilar, es ascendiente de las familias guatemaltecas Díaz Durán Mollinedo, Díaz Durán Arévalo, Gomar Díaz Durán y otras).</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"><br />En septiembre de 1811, viajó a las localidades salvadoreñas de San Vicente y Zacatecoluca, con el fin de involucrar a destacados lugareños en los movimientos conspiradores que conducirían a la jornada libertaria del 5 de noviembre de ese mismo año. Por su participación directa en ese primer grito independentista, sufrió prisión durante varios meses. Una vez libre, tomó parte activa en la revuelta independentista del 24 de enero de 1814 y escapó, herido de bala, de la persecución de las autoridades españolas, para refugiarse en la hacienda de Juan Aranzamendi. Sin sanar del todo de sus heridas, fue capturado el 7 de mayo de ese mismo año, en compañía de su hermano Mariano y de su sobrino Joaquín López y Lara.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"><br />El 17 de mayo de 1817 fue condenado a sufrir ocho años de prisión en las cárceles de El Morro (La Habana, Cuba), pero gracias a las gestiones hechas por su esposa fue indultado en junio de 1818 y excarcelado al año siguiente.<br />&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Al salir de su encierro, se dedicó a seguir en la lucha criolla por la emancipación centroamericana de España, coronada mediante el acta guatemalteca del 15 de septiembre de 1821. Tras la proclamación de la independencia regional, junto con Juan Manuel Rodríguez y otros patriotas fueron aprehendidos y transportados hacia Guatemala, mientras San Salvador se encontraba dominada por el párroco conservador José Ignacio Saldaña y el último intendente de España, Pedro Barriere, quienes aceptaban la emancipación con pretensiones anexionistas a México. En consecuencia, quienes dominaban la urbe recelaban de los próceres republicanos, por lo cual decidieron prenderlos y remitirlos a la capital guatemalteca. En Santa Ana, Castro y Lara y su grupo fueron liberados por el nuevo gobernante provincial de la San Salvador libre, Presbítero y Doctor José Matías Delgado.<br />&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">En 1822 fue electo alcalde segundo de la ciudad de San Salvador y Diputado del Congreso Provincial de San Salvador. Fue uno de los dirigentes de primera línea durante la lucha política y armada en contra del brigadier italiano Vicente Filísola (Vincenzo Filísola, 1789-1850), quien encabezaba a las tropas imperiales mexicanas que ocuparon San Salvador entre 1822 y 1823, sitio durante el cual tomó de su propio patrimonio económico para premiar al artillero nacional Cruz Cuéllar, cuya destreza en el tiro lograra desbaratar a uno de los cañones enemigos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"><br />Después, el prócer de Lara no aceptó la candidatura para Jefe de Estado que se le propuso y se retiró a la vida privada, en la comodidad de su hacienda.<br />&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Una década más tarde, retornó a la escena política como intendente general de Hacienda del Estado de El Salvador. Su actitud moderada y sus dotes personales le valieron ser escogido como Diputado Presidente del Poder Legislativo desde el 6 de agosto al 8 de septiembre de 1832. Desde 1834 hasta 1836, se desempeñó como consejero de Estado y Senador Nacional ante el Congreso Federal.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"><br />Viudo, sus hijas Antonia y Dominga Josefa fueron su único soporte en los años finales de su existencia, la cual finalizó entre 1837 y 1844, quizá en la hacienda Toma de Agua, legada a él por su tío, el Presbítero Manuel Aguilar, aunque versiones familiares no confirmadas fijan en la ciudad de Antigua Guatemala el sitio de su fallecimiento y sepultura, en una cripta prestada por una familia amiga.</span></p>
Juan Manuel Rodríguez
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: large;"><strong>Don Juan Manuel Rodríguez</strong></span></p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Nació en San Salvador, el 31 de diciembre de 1771, como descendiente de la unión ilegítima de Josefa Rodríguez y el colombiano Pedro Delgado, oriundo del departamento de Panamá, quien le suministró recursos suficientes para adquirir una esmerada educación.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Luchador por la libertad patria en el movimiento del 5 de noviembre de 1811, al lado de su medio hermano José Matías Delgado, Manuel José Arce y los sacerdotes Aguilar, el fracaso de esta intentona, en la que se desempeñó como secretario de los golpistas, no lo desmotivó en sus empeños libertarios.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">En 1813, junto con el padre Delgado y Santiago José Celis redactaron una carta dirigida al independentista y sacerdote mexicano José María Morelos, con la finalidad de acercar a ambos movimientos libertarios. Este documento se constituyó en una de las pruebas en su contra, en el juicio por infidencia seguido por las autoridades imperiales españolas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Electo alcalde primero de San Salvador, jefatura que detentó en compañía de Pedro Pablo Castillo, ambos dieron notable impulso a un nuevo intento insurreccional el 24 de enero de 1814. Controlado el movimiento por las autoridades españolas, sus cabecillas tuvieron que fugarse -como fue el caso de Castillo- o ser reducidos a prisión tras los juicios respectivos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Seis años permaneció Rodríguez en la cárcel, tras los cuales fue indultado por las autoridades españolas, cuya salida le permitió reincorporarse a las redes familiares clandestinas que motivaban la emancipación centroamericana de la corona española. Tras la firma del Acta de Independencia en Guatemala, fue vocal de la Junta de Gobierno de la Provincia de San Salvador, instalada a partir de noviembre de 1821. Sin embargo, la anexión de Centro América al imperio mexicano del brigadier Agustín de Iturbide impidió el funcionamiento pleno de esa asamblea local, en la que había representantes de ciudades como San Salvador y San Miguel.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Ante la anexión forzosa, Rodríguez, Arce, Rafael Castillo, Cayetano Bedoya y otros marcharon hacia Filadelfia y Washington D. C., a fin de solicitar la inclusión de la antigua intendencia de San Salvador en los Estados Unidos de América, gestión diplomática que no progresó más debido a la caída de Iturbide y su Imperio del Septentrión (1823). Desde suelo estadounidense, el 19 de agosto de 1823 dirigió una memorable carta-estudio a los munícipes costarricenses de Cartago, para lanzar una advertencia sobre posibles movimientos europeos para intervenir de nuevo en Centro América y hacer retroceder la emancipación alcanzada.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">En su ausencia, fue electo diputado ante el primer Congreso Constituyente del Estado de El Salvador, cuyo cuerpo colegiado lo eligió, el 22 de abril de 1824, como el primer Jefe Político de El Salvador, desde cuyo cargo ejecutivo dispuso la aplicación del decreto de abolición de los esclavos, promulgado en el último día de 1823, a la vez que tomaba parte en la instalación del Tribunal Supremo de Justicia y en la redacción y promulgación de la primera Constitución salvadoreña, elaborada entre los muros del antiguo convento franciscano de San Antonio (ahora Mercado Ex Cuartel), sede original de los tres poderes estatales salvadoreños.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Además, promovió el ingreso de la primera imprenta de mano con que contó el país (junio de 1824) y en la que se editó el primer periódico nacional, Semanario político- mercantil de San Salvador, aparecido el 31 de julio de 1824 y dirigido por el Presbítero, político, diputado federal y nacional Miguel José de Castro y Lara (1775-1829).</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Con amplias garantías para los ciudadanos, entregó la jefatura política del estado en septiembre de 1824 y convocó a elecciones, en las que resultaron electos Jefe y Vicejefe de Estado Juan Vicente Villacorta y Mariano Prado, quienes empezaron a fungir en diciembre de ese mismo año.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Apoyó a las autoridades estatales salvadoreñas opuestas a las disposiciones del general Manuel José Arce y su gobierno federal, por lo que no dudó en apoyar el creciente movimiento revolucionario encabezado por el general y caudillo hondureño Francisco Morazán, cuyas acciones desembocaron en el gobierno de los diez años (1829-1839) y en consecuentes guerras intestinas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Tras militar durante años en el partido de los &ldquo;fiebres&rdquo; o &ldquo;exaltados&rdquo; (como se les denominaba popularmente a los integrantes del bando liberal) y desempeñar los cargos de senador, consejero de Estado e inspector general de Hacienda y Rentas Federales Estancadas, se retiró a la vida privada.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"><br />Soltero hasta sus últimos años, residió en su hacienda &ldquo;San Jerónimo&rdquo;, jurisdicción de Cojutepeque, donde vistió el hábito terciario de la Orden de San Francisco de Asís, se entregó a obras de caridad y murió el 12 de junio de 1847.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"><br />Sepultado en el cementerio de la parroquia local, su defunción fue asentada en los archivos eclesiásticos locales por Blas Roca. A mediados de la década de 1960, ese documento fue descubierto por el investigador salvadoreño Julio Escamilla Saavedra.</span></p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;">Bibliografía: Texto y foto tomados del libro Historia de la Asamblea Legislativa, Tomo I.</p>
Santiago José Celis
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: large;"><strong>Doctor Santiago José Celis (1782-1814)</strong></span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">El doctor Celis, Originario de Ahuachapán, fue miembro de la municipalidad de San Salvador, electa por el pueblo en enero de 1814. Aquel Consejo fue impugnado dos veces por el intendente Peinado, quien al fin tuvo que aceptar la voluntad popular. Al atardecer del 24 de enero estalló un violento motín porque Peinado había apresado a varios alcaldes de barrios, aunque la revuelta tenía también finalidades autonomistas. Fue llevado a prisión junto con Manuel José Arce, el Alcalde Juan Manuel Rodríguez, Miguel Delgado, Crisógono Pérez. Pedro Pablo Castillo logró escapar hacia Jamaica. Unos días más tarde, Celis amaneció muerto en la cárcel y sus custodios expresaron que se había ahorcado. Sin embargo, otros prisioneros testificaron que murió víctima de salvajes torturas. Su delito fue ser un permanente crítico del régimen del intendente Peinado, pero el hecho más grave fue la carta que dirigió &ndash;junto con otros conspiradores- al luchador mexicano José María Morelos, a quien pedía auxilio militar. Este &ldquo;papel subversivo&rdquo; interceptado por las autoridades marcó el destino fatal de Celis, quien vino a ser el primer mártir de la libertad Centroamericana.</span></p><p>&nbsp;</p><p>Bibliografía: Investigación realizada por la Academia Salvadoreña de Historia, que fundamentó el Decreto en el que se reconoce a los Próceres de la Independencia de El Salvador.</p>
Antonio José Cañas
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: large;"><strong>Doctor Antonio José Cañas&nbsp;</strong></span></p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Nació en San Vicente de Austria y Lorenzana, el 26 de octubre de 1785, en el hogar de Manuel Mariano de Cañas y Mariana Asunción de Quintanilla. Tras iniciar sus estudios con un pariente suyo, el párroco local Doctor Manuel Antonio de Molina y Cañas, dio continuidad a su formación en el claustro de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos (Guatemala), de la que obtuvo el doctorado en Derecho Civil.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Casado con Ignacia Merino de Castro, este promotor de la independencia centroamericana fue electo miembro de la Junta Provincial Salvadoreña (noviembre de 1821), vocal de la primera Junta de Gobierno establecida en El Salvador (enero de 1822) y segundo comandante de las armas nacionales frente a la invasión del Imperio de México. Cofundador del ejército salvadoreño, en esa campaña bélica obtuvo sus galones de coronel.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Electo diputado por San Vicente ante el Congreso Constituyente de Centro América, reunido en Guatemala (1823), en febrero de 1824 fue designado como el primer ministro plenipotenciario y enviado extraordinario de las Provincias Unidas del Centro de América ante el gobierno de los Estados Unidos de América, con el que suscribió un tratado de reconocimiento y amistad (5 de diciembre de 1824) y obtuvo apoyo para Manuel José Arce en sus intentos de liberación de Cuba y otras islas caribeñas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Vuelto a El Salvador en 1828, fue nombrado ministro del gobierno federal y después fue electo Jefe de Estado de El Salvador, de cuyo cargo no tomó posesión debido a las maniobras electorales fraudulentas desarrolladas por el gobernante Mariano Prado, que anuló los resultados alcanzados.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Diputado ante el congreso estatal de 1830, sostuvo la necesidad de introducir reformas en la Carta Magna federal, lo que le acarreó la enemistad de Morazán y sus allegados. presidente de las legislaturas ordinarias de 1831 y 1832, continuó con su empeño de lograr dichas reformas en las bases mismas del sistema confederado implantado en suelo centroamericano.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Ante la agresividad y belicosidad emanada del régimen morazánico, el 3 de febrero de 1832 fue designado comandante en jefe del ejército en el teatro de Operaciones, aunque detentó el cargo por poco tiempo, pues renunció en aras de la paz regional y para no atraer más las antipatías del gobernante federal sobre el suelo salvadoreño. Por ello, se entregó a la lucha bélica con un humilde rango militar, en posesión del cual tomó parte en el sitio y derrota de San Salvador (abril de 1832) por parte de las tropas federales.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Junto con las demás personas del gobierno salvadoreño, fue capturado, trasladado a prisión en la ciudad de Guatemala, sometido a juicio y condenado por el denominado Gran Jurado Federal, que con leyes especiales de efectos retroactivos lo condenó al destierro por espacio de cuatro años.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Vuelto al suelo nativo, fue electo Consejero de Estado, en cuyo concepto ejerció el poder ejecutivo nacional, en mayo de 1839, para después entregarlo al general Morazán, quien lo mantuvo a su lado como designado a la Jefatura del estado salvadoreño, aunque después lo redujo a prisión preventiva, en los momentos de enfrentamiento militar entre Morazán y el guatemalteco Rafael Carrera, quien derrotó al hondureño en marzo de 1840.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Tras salir de la cárcel, el prócer Cañas retomó el poder ejecutivo salvadoreño y gestionó para que los ejércitos centroamericanos abandonaran el territorio del estado. Para restablecer la estabilidad institucional y fortalecer a los poderes nacionales, convocó a una Asamblea Constituyente, que entre 1840 y 1841 reorganizó al país, proclamó a Cañas como Jefe Provisorio del estado y redactó una nueva y más amplia Constitución Política, donde fueron sentadas las bases del régimen republicano nacional y se dió apertura a la libertad de cultos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Durante ese tiempo de gestión administrativa, Cañas retomó los trámites internacionales para la erección eclesiástica de la diócesis sansalvadoreña, estableció las bases para la Universidad y el preuniversitario Colegio Nacional de la Asunción, reorganizó al diezmado ejército nacional, inició la recopilación de las leyes patrias, restauró la economía y mostró la senda para el respeto integral de la independencia de los poderes públicos y la vigencia del estado de derecho, donde no tuvieron cabida las persecuciones y represiones en contra de la facción morazánica vencida.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Ese último punto causó que las fuerzas reaccionarias salvadoreñas, vinculadas con el general Francisco Malespín y el estadista hondureño Juan Lindo, quienes armaron una conjura para derrocar a Cañas, ante cuya presión el gobernante cedió el 20 de septiembre de 1841.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Electo delegado salvadoreño ante la Convención Nacional tripartita que reorganizaría la Patria Grande centroamericana, en 1842 fue designado Senador y presidente de su respectiva cámara legislativa, desde donde surgió la propuesta de que aceptara la presidencia del Poder Ejecutivo salvadoreño, algo que rechazó de plano, aunque sí asumió los destinos del Ministerio de Guerra y Hacienda.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">En la localidad de Chinandega (Nicaragua), el 3 de mayo de 1842 la Convención Nacional tripartita lo eligió presidente provisional del Poder Ejecutivo de los Estados Confederados, con sede en la ciudad salvadoreña de San Vicente, en cuyas funciones permaneció hasta julio de ese mismo año. Dos meses después, fue electo Vicejefe del estado salvadoreño, cargo del que también dimitió, debido a que lo ponía en la tentación de ocupar de nuevo el solio ejecutivo nacional.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Empeñado en sus esfuerzos por restablecer la federación regional, falleció en su hacienda &ldquo;El Joco&rdquo;, situada cerca de San Vicente, el 24 de febrero de 1844. </span><br />&nbsp;</p>
Isidro Menéndez
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: large;"><strong>Presbítero y Doctor Isidro Menéndez (1795-1858)</strong></span></p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Nació en Matapán. Entusiasta partidario de la Independencia, fue Diputado en la Asamblea Nacional Constituyente que estableció la primera Constitución de la República Federal de Centro América. Ocupó distintos cargos públicos en Guatemala y El Salvador. Se unió a la causa del General Francisco Morazán, y cuando este caudillo fue derrotado partió al exilio y vivió en Costa Rica. Cuando retornó a el Salvador cumplió con la colosal tarea de recopilar las leyes patrias. Falleció siendo párroco de la ciudad de Ahuachapán.</span></p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;">Bibliografía: Investigación realizada por la Academia Salvadoreña de Historia, que fundamentó el Decreto en el que se reconoce a los Próceres de la Independencia de El Salvador.</p>
José Simeón Cañas
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: large;"><strong>Presbítero y Doctor José Simeón Cañas y Villacorta (1767-1838)</strong></span></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Este eminente salvadoreño fue Rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Jugó un papel clave en la promoción de la Independencia en 1821, cuando logró que el enfermo Capitán General Carlos Urrutia depositara el mando en el acomodaticio brigadier Gainza. A finales de 1823, como Diputado ante la Asamblea Nacional Constituyente de Centro América, promovió el decreto de liberación de los esclavos, conocida como Ley Cañas. Falleció en San Vicente el 4 de marzo de 1838.</span></p><p>&nbsp;</p><p>Bibliografía: Investigación realizada por la Academia Salvadoreña de Historia, que fundamentó el Decreto en el que se reconoce a los Próceres de la Independencia de El Salvador.</p>
Pedro Pablo Castillo
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: large;"><strong>Don Pedro Pablo Castillo (1780-1817)</strong></span></p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: medium;">Es probablemente uno de los más radicales promotores de la Independencia. Electo Alcalde Segundo de San Salvador, fue uno de los líderes del alzamiento de enero de 1814 por lo que las autoridades coloniales lo persiguieron con tenacidad. Logró escapar y según la tradición, huyó hacia Jamaica en donde vivía bajo el nombre de Juan Sánchez. Allá murió probablemente en 1817.</span></p><p>&nbsp;</p><p>Bibliografía: Investigación realizada por la Academia Salvadoreña de Historia, que fundamentó el Decreto en el que se reconoce a los Próceres de la Independencia de El Salvador.</p>
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